La depresión post-OT2017


Buenos días, por decir algo en esta mañana tan triste y desoladora.

Ayer acabó OT 2017 (sonido de claqueta), y me encuentro en la más profunda de las miserias. No he dormido ni 8 horas y, de verdad, que esto no es ni medio normal. Estoy como esos días en los que has bebido mucho, y te despiertas pronto porqué tu cuerpo ha decidido que lo mejor es quedarse, medio muerto, observando un punto fijo de la pared.

Yo ayer lo único que bebí fueron dos cervezas con la excusa de que era un día importante, y me comí una pizza cuatro quesos entera, para poder curar la ansiedad de nostalgia prematura que se me estaba viniendo encima.

Lo mejor de la gala fue que ganó Amaia. Es un regalo de la vida esta chica y no pude ser más feliz. Lo peor fue que Alfred quedó cuarto. Pero si no acabas dedicándote a destrozar tablas de sonido para que Bisbal no pueda cantar, como supongo que estaba haciendo ayer Chenoa en la gala, es una excelente posición.

Estoy en un punto bastante difícil ahora mismo, como cuando echaron a Elena Gadel el día que yo cumplía 14 años. Tenía que fingir que era una niña feliz y que no me apetecía pegar a la gente que decía que había sido “guai” que se quedara Nika. Sí, han pasado 15 años pero estoy bastante igual que entonces.

Hace unos días leía a gente decir “Oh dios mío, se acaba OT. Qué vamos a hacer?”. Y yo me reía irónica, inocente de mi, creyéndome que lo iba a llevar bien. Total, decía, tenemos redes sociales y podremos verlos siempre y, además soy una persona adulta de 29 años, que no va a ser tan retorcida de echar de menos rebobinar cada día unas 7 horas el 24 horas, para poder ponerme al día de ellos e ir siempre tarde en mi vida real.

Pues nada. Que otra mierda para mi. Cómo cuando dije que no me iba a hacer fan de estos chicos, porqué eran más pequeños que yo. Pensaba que no podías idolatrar a alguien más joven que tú, porqué no iba acorde con la evolución del ser humano. Pero ahora vivo con miedo de que algún día vuelva Eurojunior, y yo me convierta en carpetera de niños de 8 años. Qué vergüenza.

Tengo una resaca ficticia en la que recuerdo que la noche iba muy bien hasta que Noemí Galera decidió cerrar la puerta de la Academia, para que cayéramos todos en desgracia. Eran las dos y media de la mañana y nos íbamos a morir todos del asco, mientras al otro lado de la pantalla se iba a producir el primer reencuentro de Aitana y Cepeda con alcohol en la mano, y nos lo íbamos a perder.

Porqué como todo el mundo sabe, ¿qué es mejor que estar en una fiesta? Pues ver una por Youtube de gente ajena que no te conoce, mientras intentas que las lágrimas no te caigan encima del móvil. Obvio.

Suerte que estoy enferma de la cabeza y me quedé hasta las cuatro de la mañana con un ojo en Twitter y otro en los stories de Instagram, para poder ver algún video del #FiestOT. Esos 30 segundos con los que nos deleitaban las almas caritativas y solidarias que estaban con nuestros amados triunfitos en ese momento tan épico, entraban como droga dura en nuestros corazones vacíos de espectador raso.

Así que hoy es el Blue Tuesday. El martes más triste del año. Porqué ahora mismo estaría viendo el repaso de gala con ellos, en vez de estar escribiendo estas palabras tan deprimientes.

Ahora voy a seguir con la lista de reproducción que está sonando, de esta maravillosa edición de Operación Triunfo, pero voy a tener que prepararme muy a conciencia para poder volver a escuchar Camina. Aún no quiero morirme de pena.

¡Larga vida a OT!

Comentarios

Entradas populares de este blog

OT 2017, el regreso de mi fanatismo

Cry Baby

OT el Reencuentro